El otro día fuimos a la SCE La Lira de Sant Andreu, que ahora acoge la exposición «Más que abejas», a una charla impartida por Anselm Rodrigo, centrada en polinizar un Huerto Urbano en Barcelona. Anselm es doctor en Biología por la UAB, profesor de ecología de la UAB, investigador del Centro de Investigación en Aplicaciones Forestales (CREAF) y colaborador de la Aula Ambiental del Distrito de Sant Andreu. Un apasionado por las abejas y los polinizadores, con un conocimiento exhaustivo sobre la temática. Fue un placer conocerlo y un verdadero placer aprender con él.
Nos habló sobre el papel que desempeñan los polinizadores abejas silvestres, escarabajos, himenópteros, mariposas… en la biodiversidad y en la producción de alimentos de forma holística y luego más específica, centrándose en los desafíos y necesidades para su reproducción.
Aprendimos muchas cosas, entre ellas, lo importante que es contar con diferentes especies de plantas o que el mismo tipo de abeja silvestre no está activa durante todo el año. Las abejas que vemos en primavera o en verano no son la misma especie, sino que tienen un período de actividad diferente. Durante gran parte del año, entre 6 y 8 meses, están inactivas, en nidos cerrados donde las larvas no comen ni se mueven. Pero pasado este tiempo, eclosionan y viven entre 1 y 3 semanas. Aunque de noviembre a enero, debido a las bajas temperaturas, la gran mayoría hibernan, de marzo a octubre son 8 meses en total durante los cuales podemos disfrutar de una gran diversidad, si prestamos atención.
Fue especialmente interesante el caso práctico que plantearon las integrantes del huerto urbano comunitario de la SCE La Lira, gestionado por distintas personas del centro, quienes explicaron que les gustaría plantar algunos cultivos para los cuales les convendría contar con polinizadores. Se trata de una terraza en un segundo piso, con gran potencial para cultivar todo tipo de vegetales.
Anselm, sin ser catastrofista, nos hizo parar la atención en el mapa y observar que actualmente el centro se encuentra en una zona bastante aislada de espacios verdes, por lo que puede ser complicado conseguir que los polinizadores visiten el emplazamiento. Esta es la situación del centro en el mapa:
Aunque hay una plaza con zona verde en la misma calle, que podría servir como un pequeño oasis (fotografía adjunta), actualmente no cuenta con plantas que permitan promover la biodiversidad. Los insectos necesitan un entorno que les permita alimentarse durante su época de vuelo. Y para atraerlos y que pervivan, hace falta que haya plantas que florezcan en diferentes momentos del año.
Mientras que las abejas de la miel pueden volar más lejos para obtener recursos (entre 1,5 y 3 km de media), las abejas silvestres tienen un radio de acción mucho más corto, de unos 100 a 500 metros. Lo que significa que es necesario que haya suficientes opciones de alimentación alrededor.
Si nos alejamos del centro en el mapa, podemos ver que hay ciertas zonas verdes que podrían servir de apoyo. A la derecha: los Jardinets de Can Fabra, un espacio precioso, recientemente remodelado, pero que cuenta con muy poca (o nula) planta de floración.
A la izquierda, cruzando un río de 8 carriles de coches y corrientes de viento intensas (Avenida Meridiana), tenemos la zona deportiva de Can Dragó. Un área que, aunque en el mapa nos motiva verla toda llena de verde, está formada principalmente por césped cortado, sin zonas de floración.
Por tanto, por ahora no parece que sea fácil conseguir cultivos polinizadores, pero quizás, habiéndolo notado, siendo conscientes de ello, ahora podamos desarrollar el terreno de una forma diferente. Desde aquí animamos al Ayuntamiento a poner remedio.
En ningún caso esto es una crítica. Tenemos bien presente que la situación de Barcelona no se lo pone fácil a Parcs i Jardins ni a hacer propuestas más o menos económicas de mantenimiento, especialmente considerando los años de sequía que hemos acumulado, pero hay formas de ejecutar soluciones de forma creativa, que permitan que las ciudades sean más biodiversas. Reconocemos el esfuerzo que se ha hecho recientemente en lugares como la reforma de la Plaza de las Glòries, por ejemplo, con hoteles para polinizadores, y también que, muchas veces, es necesario que estas flores estén en zonas protegidas para que los perros no las dañen con sus orines, lo que supone una limitación a la hora de instalarlas.
Asimismo, con una pequeña inversión, podría ser interesante involucrar a la población de los barrios, mediante talleres en las aulas ambientales y charlas en los Centros Cívicos, motivándolos a cuidar plantas en sus balcones, creando así pasadizos y corredores verdes.
Campañas en las que se regale una flor + maceta por casa / unidad familiar, explicando cómo cuidarlas, pueden ayudar a crear un 2×1: calles más estéticas + nutrientes para los polinizadores.
Esto se podría dinamizar enfocándose por tramos de calle, animando a crear redes a partir de convocatorias con carteles en los portales. Aunque siempre es más fácil hablar con toda una comunidad vecinal de un edificio de pisos, el barrio de casas bajas de Sant Andreu podría aportar un extra de conexión vecinal a las personas que aún no se conocen porque tienen horarios diferentes.
Muchas veces, solo hace falta una chispa para crear interés por lo que nos rodea. Demasiadas veces la gente no invierte en jardinería porque tiene una agenda complicada que no le permite hacer una mínima búsqueda de conocimientos e inversión, que la motiven a hacerlo una prioridad, pero si este paso se facilita a nivel de ciudad, y se apoya con talleres trimestrales, facilitando el acceso a plantas, macetas o recursos interesantes, quizás entonces podamos conseguir una ciudad más verde y biodiversa. Promover la vida y cuidar las plantas, es algo muy gratificante, que podemos ayudar a descubrir con pequeñas acciones.
¿Y tú? ¿Te sumarías a una acción vecinal de este tipo? ¡Háznoslo saber enviándonos un correo electrónico o entrando en nuestro servidor de Discord!




